Abstención, represión y muerte marcaron los comicios en Venezuela

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La oposición venezolana dijo hoy que la elección para escoger los 545 miembros de la Asamblea Constituyente, convocada por el presidente Nicolás Maduro, estuvo marcada por la abstención y la represión. En esa línea, lamentó la muerte de 15 personas en la jornada, según sus recuentos.

Poco antes del cierre de las votaciones, la Fiscalía General informó por su parte que se habían registrado ocho muertes durante la jornada.

El líder opositor Henrique Capriles expresó que los fallecidos fueron víctimas de la represión por parte de los cuerpos de seguridad contra las manifestaciones.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela decidió extender durante una hora más, hasta las 19.00 hora local, las votaciones que se celebran este domingo en el país para elegir una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que redactará una nueva Carta Magna, informó este organismo.

“Hemos decidido extender el horario de votación por una hora más y como siempre hasta que haya electores en la cola para ejercer el derecho al voto”, dijo la rectora Sandra Oblitas a periodistas.

La rectora hizo el anuncio cuando faltaban pocos minutos para las 18.00 hora local, cuando estaba previsto que se cerrarán los centros de votación.

El asesinato de un candidato y enfrentamientos de las fuerzas de seguridad con manifestantes empañaban este domingo en Venezuela la polémica elección de una Asamblea Constituyente, convocada por el presidente Nicolás Maduro y rechazada por la oposición y la comunidad internacional.

Aunque la Fiscalía no lo vinculó con móviles políticos, el crimen de un candidato a integrar la Constituyente, José Félix Pineda, de 39 años, ocurrido la víspera en Ciudad Bolívar, exacerbó los ánimos en una votación que se desarrolla bajo alta tensión.

Con tanquetas y lanzando bombas lacrimógenas, militares irrumpieron violentamente en algunos sectores de Caracas, en Maracaibo  y en Puerto Ordaz contra manifestantes que bloquearon calles con barricadas, acogiendo el llamado de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de manifestarse contra la Constituyente.

Custodiados por militares, los centros electorales abrieron a las 06H00  para elegir a 545 asambleístas de un suprapoder que regirá al país por tiempo indefinido.

Vestido con camisa roja, Maduro fue el primero en depositar lo que llamó un “voto por la paz” en un colegio del oeste de Caracas, adonde acudió con su esposa Cilia Flores y dirigentes del partido de gobierno.

“Ha querido el emperador Donald Trump prohibirle al pueblo ejercer el derecho al voto (…) y yo dije llueva, truene o relampaguee habrá elecciones y Asamblea Constituyente”, dijo tras votar Maduro, quien curiosamente tuvo un inconveniente con su carnet para programas sociales cuando no fue reconocido por el lector de verificación.

El mandatario sacó adelante su proyecto de modificar la Carta Magna pese a la ola de protestas opositoras, con marchas, huelgas y bloqueos, que exigen desde hace cuatro meses su salida del poder y ya dejan más de un centenar de muertos.

La MUD, que llamó a protestar pese a que el gobierno amenazó con apresar a quienes boicoteen la votación, se marginó de la Constituyente alegando que no fue convocada en un referendo previo y que su sistema comicial fue diseñado para que el gobierno la controle y redacte una Carta Magna que instaure una dictadura comunista.

Maduro y su Constituyente cuentan con apoyo de los poderes judicial, electoral y militar. Pero más de un 80% de la ciudadanía rechaza su gestión y un 72% su proyecto, según la encuestadora Datanálisis.

“No fue convocada para resolver los problemas del país sino el de una revolución: No puede ganar elecciones”, aseguró Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

El presidente sostiene que la Constituyente es necesaria para traer la paz y salvar la economía de un país que, pese a su riqueza petrolera, sufre una severa escasez de alimentos y medicinas.

“El gobierno pretende vender el fraude constituyente como una solución a los problemas, que ellos han agravado”, aseguró este domingo el líder Henrique Capriles.

Aunque dice querer la paz, figuras claves que estarán en la Constituyente, como el poderoso Diosdado Cabello, amenazaron con que la Constituyente enviará a varios a la cárcel, y podrá desmantelar al Parlamento de mayoría opositora y a la Fiscalía.

Confesa chavista, la fiscal general, Luisa Ortega, denunció una ruptura del orden constitucional y llamó a rechazar la Constituyente, provocando una deserción en filas del chavismo.

A medida que Maduro avanzó con su iniciativa, fue poniendo a su país en colisión con Estados Unidos, comprador de 800.000 barriles de los 1,9 millones que produce, y con gobiernos de Latinoamérica y Europa.

El gobierno de Donald Trump impuso sanciones a 13 funcionarios y militares cercanos a Maduro, entre ellos a la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, acusados de quebrar la democracia, violación de derechos humanos o corrupción.

La elección genera temores. Muchos se abastecieron de alimentos o salieron del país. Estados Unidos, Canadá y México pidieron a sus ciudadanos no viajar a Venezuela y varias aerolíneas importantes suspendieron vuelos.

Según el analista Benigno Alarcón, el gobierno busca evitar una alta abstención que reste legitimidad a la Constituyente, tras los 7,6 millones de votos que la MUD asegura que logró en el plebiscito simbólico que hizo hace dos semanas contra esa iniciativa.

Debido al método de elección, que combina sufragio por territorios y sectores sociales, 62% de los 19,8 millones de electores podrán votar dos veces.

Todo ello dificulta el cálculo de participación, según el experto electoral Eugenio Martínez. Hasta el momento no se sabe si lo que anunciará el CNE al final de la jornada serán votos o votantes.

En Caracas, las fuerzas de seguridad impidieron una concentración opositora en una autopista del este de la ciudad, atacando con gases lacrimógenos las marchas en seis puntos.

Capriles dijo que las proyecciones que tiene la oposición indican que en la elección alcanzó como máximo tres millones de electores, de un padrón de 19,4 millones.

“Ellos van a decir que votaron 10 millones, dirán cualquier cosa, pero las proyecciones que tenemos es que llegarán ‘empujados’ a tres millones (…) Los que queremos cambio en el país no estamos celebrando lo que fue esta jornada por los asesinatos y la represión. Eso ha sido la jornada manchada con la vida de seres humanos y por la abstención”, dijo.

Señaló que con este “monumental fracaso” el Gobierno de Maduro acelera su salida. Agregó que en menos de dos años, el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) perdió tres millones de votos, comparado con los que sacó en las legislativas de fines de 2015.

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