Cementerio central en problemas

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La propuesta del Obispo de la Diócesis de Neiva, Monseñor Froilán Casas de una eventual venta y traslado del cementerio Central de la capital huilense, generó toda una polémica entre la ciudadanía y el clero.

Lo cierto es que por aspectos de salubridad y de ordenamiento territorial los camposantos deben estar fuera de la ciudad, separados de cualquier tipo de vivienda, de acuerdo a la resolución 5194 del 2010 del Ministerio de Protección Social, “por la cual se reglamenta la prestación de los servicios de cementerios, inhumación, exhumación y cremación de cadáveres”.

Así las cosas, dentro del marco legal, la propuesta de la Iglesia no es descabellada y estaría anticipándose a una posible orden judicial.

Pensar en los muertos es también un deber de la ciudadanía. Por eso el Concejo de Neiva invitó para el próximo 16 de noviembre a Monseñor Froilán Casas para debatir sobre cuál debe ser el futuro del cementerio central, que ya tiene unos 120 años de existencia. Fue en 1883 cuando se adquirió el lote, la ciudad entonces no llegaba sino hasta pasando el río La Toma.

El asunto es complejo y trae una serie de problemas sociales, ya que por otro lado se ve involucrada la parte espiritual de los ciudadanos, que se preguntan ¿qué pasaría con los restos de sus seres queridos en caso de un traslado del cementerio central?

El padre Ruber Fierro, párroco de la Catedral Inmaculada de la Concepción de la ciudad de Neiva, es el representante legal del predio y encargado de la administración del cementerio Central. Ha indicado que los restos de las personas que allí reposan serían trasladados con las correspondientes condiciones. “No van a desaparecer, se reubicarán”, dijo.

Mencionó que aunque el camposanto goza actualmente con la viabilidad de parte de las autoridades competentes que reglamentan los cementerios, y con buena capacidad para aún seguir prestando sus servicios, “el crecimiento y el aspecto de ciudad hoy son realidades que exigen otros requerimientos, y Neiva se merece un nuevo cementerio”. Por lo que se propone adquirir un nuevo lote para sepultar a los neivanos y en el actual se construya un gran parque o un proyecto de vivienda.

La propuesta que más parece llamar la atención es la que plantea la antropóloga Eloísa Lamilla, quien se ha dedicado a estudiar este cementerio, y propone que se convierta en un parque museo que narre la historia del departamento teniendo en cuenta los personajes que allí han sido enterrados.

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