Construcción de mágicas historias

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La ruta dos del programa “Huila Lee y Escribe” me llevó de nuevo a la vereda Pedernal del municipio de Teruel, más exactamente a la institución educativa “La Mina”, allí me esperaban treinta niños y niñas muy atentos. Les conté, después de saludarlos, que utilizaríamos nuestros sentidos como instrumento para descubrir nuestro entorno y que tuviéramos en cuenta que la visión y valoración que cada uno tiene sobre lo observado, es  una experiencia sensorial  individual, que luego nos ayudará de manera más eficiente a construir  conocimiento.

En mis talleres realizo ejercicios de creación grupal, en donde cada uno de estos niños aporta elementos para la producción de historias cortas. Esta labor facilita la creación de espacios de diálogo, flexibiliza sus mentes y les permite salir del individualismo.

Otra de las experiencias que comparto con los niños, es la narración oral. A través de este recurso, se estimula su  imaginación, al tiempo que se acercan al mundo de la literatura, los mitos, las leyendas y  las costumbres ligadas a nuestra cultura, además genera un espacio para el análisis y el intercambio de ideas.

El cuento que les narro trata sobre ejemplos de estudiantes como ellos, y finaliza manifestándoles que todos son genios, que todos son igual de inteligentes,  pero con diferentes habilidades y precepciones del mundo.

También los oriento hacia la lectura, y en esa lectura que hacemos diariamente desde el momento en que nos despertamos y sabemos cómo estará el clima, si debemos abrigarnos, llevar paraguas o abanico, cómo está el ánimo de las personas que nos rodean según sus rostros, leemos y calculamos el tiempo, y notamos si podemos darnos una ducha con canciones o si toca correr, y si hay tiempo para desayunar o no.

Seguidamente, pasamos a los ejercicios literarios, pero primero analizamos  que todo tiene un lenguaje, los animales, las plantas, el clima, los ríos, los mares, los cafetales, todo tiene un lenguaje y todo el tiempo nos hablan.

Otra estrategia grupal es el juego del “cadáver exquisito” y consiste en la construcción de un nuevo final para un cuento ya escrito, esta técnica era usada por los surrealistas en 1925; el objetivo de este ejercicio  es enseñarles a trabajar en equipo, con respeto y camaradería.

Finalmente, después de varios ejercicios grupales e individuales, llega el momento esperado por todos, y es escribir un cuento.

Quiero cerrar este artículo asegurando que los talleres de Huila Lee y Escribe no se tratan únicamente de lectura y escritura, se tratan también de construcción de entornos y momentos de amor.

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