Se redujo dependencia minero energética y mejoró reglas claras

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Al desagregar por sectores, el 62,3% de los exportadores que participaron en el estudio considera que el TLC con EEUU ha tenido un impacto positivo sobre la operación de sus empresas, mientras que 30,4% señala como irrelevante el efecto del acuerdo, y sólo 2,3% de los exportadores considera que el TLC ha perjudicado su operación.

En el caso de los importadores, 64,1% consideró como positivo el efecto que ha tenido el TLC sobre su operación, mientras que 28,1% señaló como irrelevante el impacto del tratado sobre sus empresas, lo cual puede deberse a que muchos de los productos que importaban ya se encontraban desgravados, mientras que 4,7% considera que ha sido perjudicial para sus operaciones.

Adicionalmente, se les preguntó a los empresarios con capital extranjero en su empresa el efecto que ha tenido que el acuerdo en la inversión estadounidense en su empresa. En este caso, 63,6% de los empresarios considera que el tratado ha sido favorable, mientras que 27,3% señala que no ha tenido mayor efecto y 4,6% lo clasifica como perjudicial.

“Esta es una buena radiografía sobre lo que ha sido este acuerdo comercial, que ha sido una herramienta a disposición de los empresarios para hacer negocios de manera estable y reglas claras. En medio de la contracción de la economía internacional de los últimos años, el TLC ha dado oxígeno a las empresas que lo han sabido aprovechar y en este punto aún nos falta profundizar en la cultura exportadora”, explicó la directora de AmCham Colombia, María Claudia Lacouture.

 El TLC comenzó en un momento de contracción mundial

 En efecto, al momento de entrar en vigencia el TLC hace seis años, el comercio internacional pasaba por uno de sus momentos más difíciles de los últimos 20 años, con una caída en los precios del petróleo que se tradujeron en una reducción de las compras internacionales y desaceleración de las importaciones por parte de Estados Unidos.

Por el lado colombiano, a la revaluación y la caída en el precio de las materias primas, se sumó un gran rezago de la productividad y la competitividad del país, un perfil exportador dominado por el sector minero energético y escasa diversificación exportadora.

“Seis años después, esa situación tiene cambios. La oferta exportable empieza a diversificarse, pero las exportadoral exterior, aunque en menor proporción, siguen dominadas por los productos minero energéticos y la base productiva nacional requiere mayor competitividad y productividad”, indicó Lacouture.Sobre la relación comercial bilateral han pesado más esos factores que los procesos de desgravación derivados del TLC agregó En términos de las importaciones, desde 2009 el país evidenció una recomposición de las importaciones provenientes de Estados Unidos y desde otros países.

“Actualmente, el 70% de las importaciones desde Estados Unidos corresponden a productos que no se producen en Colombia, por lo que se trata de un proceso complementario de nuestra industria y al cual no se le puede atribuir un mal resultado al TLC”, expresó Lacouture. Como ejemplo citó el caso de los cereales que se importaban de Argentina y gracias al TLC comenzó a comprarlos más baratos desde EEUU.

Agregó que si no tuviéramos el TLC empresas como la muestra de una relacionada con el sector de construcción no hubiera podido entrar en una transformación, innovación y pasar de exportar 70 millones de dólares a 300 millones dólares y pasar de generar 1,500 empleos a 5,500. Además, estaría pagando un arancel del 7% que haría inviable la exportación y la generación de empleo.

En los últimos años Estados Unidos ha sido el principal inversionista extranjero en Colombia.  Los montos de inversión desde EEUU hacia Colombia han rondado los 2.000 millones de dólares, siendo en promedio el 16% del total de la IED que recibe el país. Esta inversión ha contribuido a financiar el déficit en la cuenta corriente.

Según los empresarios el sector de hotelería y turismo es de los más promisorios para la inversión estadounidense, seguido del sector agropecuario y el de informática, telecomunicaciones y software.

Con respecto a los temas relacionados con la agenda bilateral, los empresarios consideran que la estabilidad jurídica, el impulso a sectores promisorios y la cooperación tecnológica son temas de gran importancia en los que Colombia y Estados Unidos pueden trabajar de forma conjunta para potenciar el aprovechamiento del acuerdo.

“El lugar dado a estos temas señala además un cambio en el clima general de la discusión, hacia cuestiones que buscan transformar la relación en torno a los temas de cooperación con posturas más positivas y propositivas. En términos generales, la mayoría de los temas ya conocidos ratifican su importancia en la agenda de trabajo con Estados Unidos, temas como el cumplimiento de medidas sanitarias y fitosanitarias siguen siendo aspectos relevantes en los que se debe avanzar para sacar un mayor provecho al acuerdo”, dijo Lacouture.

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